25 de enero de 2018

¿Interfaces cerebrales de comunicación?

Objetivos
Tanto aumentar el poder de la mente mediante una conexión a un computador como lograr que dos mentes se comuniquen directa y digitalmente a distancia son dos objetivos tanto de científicos como de emprendedores. Sin embargo, según Antonio Regalado, que publica en la revista tecnológica del MIT, "No es posible afirmar que ninguna tecnología futura puede hacer que estas cosas sucedan. Pero por lo que sé acerca de los implantes cerebrales, estos logros serán muy difíciles de alcanzar, y las líneas de tiempo no sólo son erróneas, sino que son pura fantasía." (MIT Technology Review, 22/4/2017)

Si bien en Silicon Valley algunos tienen el temor de que desarrollemos una dependencia de las máquinas y de que el software se acelere rápidamente más allá de nuestras capacidades y entendimiento, este miedo no es compartido por la comunidad de neurociencias, centrada en mejorar la inteligencia humana y sobretodo, en este momento, en el tratamiento de personas con Alzheimer y de los parapléjicos para que recuperen el movimiento. (The Verge, 22/2/2017).

La opción de los implantes
"Francamente, las tecnologías que tenemos para interactuar con el cerebro son herramientas brutales en el mejor de los casos", dice Blake Richards, neurocientífico y profesor asistente de la Universidad de Toronto. Ya hay algunas personas -muy pocas- que tienen tales implantes, colocados como último recurso mediante una cirugía invasiva, para aliviar dolencias severas. (The Verge, 22/2/2017).

En 2013, investigadores de la Universidad de California han desarrollado sensores del cerebro tan pequeños como una mota de polvo (100 micrómetros), que pueden ser infiltrados en la cabeza para registrar la actividad eléctrica de las neuronas. Se les acoplaría un transceptor que se encargaría de recibir y procesar la información obtenida (Alt1040.com, 17/07/2013). Se podría hacer llegar estas "motas sensoras" por la sangre, lo que sería mucho menos invasivo que la introducción de filamentos.

En 2016, un estudio liderado por el científico brasileño Miguel Nicolelis en la Universidad Duke ha sido el primero en tener éxito al implantar un dispositivo inalámbrico multicanal de alto rendimiento en el cerebro de un mono. Este aprendió a andar libremente con una silla de ruedas electrónica usando alrededor de 300 neuronas. El dispositivo le permitió imaginar una trayectoria y navegar hacia un objetivo usando la conexión inalámbrica. (FayerWayer, 4/3/2016)

Johnson asegura que, actualmente, ninguna tecnología permite tener acceso a "datos críticos" presentes en el cerebro. Pero no deben faltar científicos que discrepan (ver apartado siguiente).
"Entre las formas relativamente crudas de hoy de registrar el cerebro y lo que [el blogger] Tim Urban llama un "sombrero de mago" mental sólo hay una línea punteada." (MIT Technology Review, 22/4/2017)
Sistemas no invasivos
Moverse más allá del campo médico y en el ámbito de la mejora de la cognición requiere una cantidad significativa de progreso científico, señala Blake Richards, profesor de la Universidad de Toronto, que es escéptico frente a los implantes. (The Verge, 22/2/2017). El mismo Bryan Johnson espera, en el futuro, poder prescindir de los implantes y lograr una tecnología menos invasiva.

En marzo de 2014, un equipo de científicos del departamento de Neurología del Hospital Bellvitge de Barcelona ha logrado que dos personas se comuniquen mentalmente con un “hola” y un “ciao” a más de 7.000 kilómetros de distancia, entre Francia y la India.  Un gorro de última generación que lee la actividad neuronal fue el responsable de enviar desde la India las palabras “hola” y “ciao” a un sujeto receptor situado en Francia, que lo recibía mediante un dispositivo de neuroestimulación (Transcraneal Magnetic Stimulation). El profesor Andrea Stocco y su equipo del Instituto de Aprendizaje y Ciencias Cerebrales de Washington también investiga la manera de transmitir impulsos y conceptos del cerebro de una persona al de otra a través de Internet3 (Xataka, 24/09/2015). cfr. Plos One, "Conscious Brain–to–Brain Communication in Humans Using Non–Invasive Technologies", 19/08/2014

La universidad Carnegie Mellon está realizando estudios para crear un sistema capaz de leer pensamientos complejos basados ​​en exploraciones cerebrales. El algoritmo inteligente es capaz de recopilar datos de actividad cerebral cuando se emiten determinados pensamientos, y a partir de dichos datos es capaz de interpretar nueva información. Usan una máquina de resonancia magnética y algo de ingeniería inversa para definir los “bloques de construcción” que el cerebro utiliza para construir pensamientos complejos (en lugar de pensar en “manzana”, se piensa en “quiero comer manzanas este próximo sábado con mi madre”, por ejemplo). (WwwhatsNew, 29/6/2017).

Con la ayuda de una subvención de DARPA, Cognionics ha desarrollado un casco "seco" de 64 canales que capta un electroencefalograma (EEG) de forma más portátil y menos invasiva. Seco en este caso significa que el gadget no requiere que los investigadores conecten los electrodos a las cabezas de sus sujetos con gel adhesivo conductor. Ya está disponible para que empresas y particulares utilicen el hardware comercial y el software Qusp para crear aplicaciones "conscientes del cerebro" teniendo solo una experiencia mínima en neurociencia.Tienen un modelo reducido de hardware, "Tractor Beam", -como un cintillo que cubre la frente y vas hasta las orejas- capaz de medir un estado de atención enfocado desde la actividad cerebral del lóbulo frontal para capturar objetos en pantalla. (PC Magazine, 8/3/2016)

En la Universidad del Estado de Arizona, Panagiotis Artemiadis, director del Laboratorio de Control y Robótica Orientada por Humanos, ha logrado controlar varios robots, incluyendo drones, utilizando el cerebro humano. El controlador lleva un gorro equipado con 128 electrodos conectados a un computador, que registra la actividad eléctrica del cerebro. Si el controlador mueve una mano o piensa en algo, algunas zonas se iluminan. Hasta cuatro robots pequeños, algunos voladores, se pueden controlar de este modo. (Xataka, 16/7/2016) fotos2017/ciencia/ASUgorro.png

Otros anuncios
Elon Musk anunció en abril 2017 la creación de la compañía Neuralink, cuyo objetivo es desarrollar implantes cerebrales de conexión con un computador. Permitiría también la telepatía y una mejor aprovechamiento de la inteligencia artificial. Calcula que se dispondría de ellos dentro de 8 a 10 años. Son mucho más optimistas en Facebook, donde anunciaron que, dentro de dos años, dispondrían de un casco capaz de transmitir sentencias desde el cerebro a la velocidad de cien palabras por minuto. En su conferencia de desarrolladores F8, Facebook mostró un video de un paciente de esclerósis lateral amiotrófica (ALS) escribiendo "con su cerebro". En 2016, el empresario Bryan Johnson fundó la empresa de neurociencia Kernel, cuyo objetivo es entender mejor el cerebro para llegar un día a "programarlo", ante todo para solucionar problemas médicos y luego "interfacearlo" con el computador. (Wired, 5/7/2017)

Conclusión
Falta muchísimo para que lleguemos a la “singularidad” que pronostica Ray Kurzweil, donde humanos y máquinas se fusionarían (y ni siquiera sabemos si es posible). El riesgo es que esta fusión termine por esclavizarnos, haciéndonos dependientes de las máquinas.
Podemos admitir que las nuevas tecnologías pasen a ser extensiones de nuestros propios órganos – de percepción y producción –, pero no hay razón que pueda justificar que reemplacen las funciones más elevadas de nuestro cerebro. Nuestra mente no puede ser digitalizada pero, lamentablemente, podría ser esclavizada.

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