12 de enero de 2018

Comunicación y entropía

Cada vez que utilizamos un medio digital para comunicarnos ocurren dos cosas:
  • gastamos energía, lo cual aumenta la entropía del universo (calor irrecuperable)
  • producimos información, lo cual es negentropía (entropía negativa), según la definición de Shannon y Weaver.
La información, supuestamente, es una producción de orden y se podría creer, ingenuamente, que esta negentropía compensa la entropía, pero no es así: no son realidades del mismo orden. Un corolario de las leyes de la termodinámica (el aumento de la entropía corresponde a su segunda ley) señala que es más difícil destruir que construir. Un ejemplo clásico es el de las civilizaciones desaparecidas, como  la azteca, que señala el físico Michio Kaku al analizar estas leyes:
"El hecho de que la entropía total siempre aumenta subyace en el corazón de la historia humana tanto como de la madre naturaleza. Según la segunda ley, es más fácil destruir que construir. Algo para cuya creación se necesitarían miles de años, como el gran imperio azteca de México, puede destruirse en cuestión de meses; y esto es lo que sucedió cuando grupos de conquistadores españoles, pertrechados con caballos y armas de fuego, acabaron con dicho imperio." (La física de lo imposible, p.310)
Pensemos ahora en la abundantísima información que se produce y difunde en los medios digitales.

¿De toda esta información, cuánta, realmente, introduce orden y sería "negentropía" en el orden del conocimiento? Las noticias falsas, el bullying, los trolls solo introducen más caos. Si entendemos información como "pareja" del conocimiento, - como me parece que debería ser - debemos concluir que los mismos medios han abierto la puerta a una inflación entrópica (caos) en el orden del saber de una enorme cantidad de personas, o sea en la sociedad, y nos encontramos ante una lucha entre la negentropía legítima y la entropía informativa. En la termodinámica, el resultado final es conocido y el escape imposible. es la victoria del caos y la "muerte térmica". Pero aún falta el equivalente a un físico que sea capaz de formular las "leyes de la información", si las hubiese, para poder enfrentar el futuro. La historia ya ha rendido un veredicto poco esperanzador, que equivale al de la física: "Es más fácil destruir que construir." ¿Destruiremos nuestra cultura o seremos capaces de controlar las fuerzas del desorden?

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