13 de junio de 2019

La IA cuestionada a pesar de que entusiasma a muchos

A la vista del desarrollo de la IA en los Estados Unidos, China y el Reino Unido, Francia y Alemania han formulado sus propios planes de desarrollo de la misma. Incluso Argentina dio a conocer este año un plan de IA para 2020-2030 (El Mercurio, 9/6/2019). Esto es una invitación para que Chile no se quede atrás, cosa en que coinciden investigadores y académicos del país. Pero, como bien dice Pablo Barcelo, subdirector del Instituto Milenio Fundamentos de Datos, "esto va más allá de la computación : necesitamos una estrategia que haga conversar, por ejemplo, a abogados con filósofos y personas de las ciencias sociales". (Ibidem)

La reflexión es indispensable, y es necesario definir bien de qué se trata, ya que los términos actuales "IA" cubren procedimientos y usos variados. 

Me siguen molestando los términos "inteligencia artificial". Aunque podemos cambiar "artificial" por "de máquina", lo cual sería más correcto y más claro, hablar de "inteligencia" sigue siendo controversial en relación a lo que hacen estas máquinas de cómputo.

La semana pasada tuvieron lugar dos eventos importantes en que se discutió esta materia: el "AI Everything" de Dubái,  que tuvo 20.000 asistentes, y el Foro de Comunicación Euroasiático en Almaty, Kazajistán, al que asistieron cientos de periodistas, investigadores, políticos y especialistas en tecnología.(Euronews, 30/05/2019) 

En Dubai, Kevin Dallas, Vicrepresidente de AI & Inteligent Cloud en Microsoft, subrayó que "Nosotros, como humanos que somos, tenemos capacidades únicas, tenemos un regalo, un don. Poseemos: creatividad, imaginación, estas capacidades que las máquinas no tendrán nunca. La pregunta es ¿Cómo emplear estas características únicas del ser humano junto al poder de la Inteligencia Artificial para ser capaces, así, de ofrecer beneficios a la sociedad?" La palabra clave es "creatividad". La verdadera inteligencia es la capacidad de adaptarse, lo cual implica imaginación y creatividad, "características únicas del ser humano". El análisis de big data, el reconocimiento de formas, no tienen relación alguna con este concepto de inteligencia. La inteligencia está en quienes diseñan los algoritmos y en quienes definen las categorías utilizadas para el análisis. ¡No es de la máquina! Aunque gracias a ello se mejoren los dignósticos en el campo de la salud, algo que se destacó ampliamente en Dubai y también se abordó en Almaty.

Ahí también se advirtió sobre los sesgos de los algoritmos. Muthoni Wanyoike, de Women in Data Science, que enseña a las mujeres de Nairobi los conocimientos necesarios para trabajar con la Inteligencia Artificial, hace una advertencia: "El problema de los prejuicios, es que actualmente sólo el 0,5% de la población mundial puede codificar o construir algoritmos. Eso significa que estamos confiando en un porcentaje muy pequeño de la población para crear sistemas que funcionen en todo el mundo". (Euronews, 30/05/2019). ¡Los cálculos de la máquina pueden ser correctos, pero la inteligencia humana detrás de ellos puede ser cuestionable!

Otro tipo de cuestionamiento también ha surgido: el entrenar a un solo modelo de IA puede emitir tanto carbono como cinco autos en sus vidas (fabricación incluida), el equivalente a 626.000 libras de CO2, según investigadores de la Universidad de Massachusetts, Amherst. (MIT Tech Review, 6/06/2019)

La extrema importancia que se está dando a la IA, sobre todo cuando se la confunde con el mero análisis de los big data, es una injusticia para la inteligencia humana. Por cierto, hay que reconocer la inteligencia de quienes trabajan en el desarrollo de la inteligencia de máquina, especialmente de los que crean redes neuronales artificiales. ¿Pero no es mayor la inteligencia del creador que la de su obra? Es posible que lleguemos alguna vez a una inteligencia de máquina más poderosa y eficiente que nuestra inteligencia humana, pero seguirá siendo un producto de nuestra inteligencia, lo que algunos parecen a veces olvidar. ¡No cedamos a esta tentación!

No olvidemos tampoco que el ser humano es más que su cerebro y que el pensamiento es más que una función fisiológica. Es una expresión del espíritu, de la conciencia, algo consubstancial al ser humano, que sería iluso esperar de la máquina. David Chalmers ha analizado este planteamiento en forma extensa y ha descartado que pueda existir espíritu en una copia artificial del cerebro humano. Podrá tener experiencias, pero no será en modo alguno el equivalente de la conciencia humana. (Chalmers, D.: La mente consciente, Gedisa, 1996). El mismo Ray Kurzweil, "gurú" de la futura "singularidad" recuerda que el tema de la conciencia -en relación a la reproducción artificial del cerebro humano- "no será el objeto solamente de educados debates filosóficos, sino que serán confrontados como cuestiones vitales, prácticas, políticas y legales”. (La singularidad está cerca, Lola Books 2012, p.373).

Referencias para profundizar:
Colle, R. (2015): ¿Ser digital o ser humano?", Ed.INCOM-Chile. 2a ed.2018 
Colle, R. (2016): La ciencia y el espíritu: Científicos en busca del alma, en ISSUU. ePub 
Penrose, R. (1994): Shadows of the Mind: A Search for the Missing Science of Consciousness, Oxford University Press‎.

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